Partimos
de un pan de molde largo en vez de cuadrado, colocando encina de la gran
rebanada el tomate previamente rayado, el jamón cortados en finas tiras, pero
con los dedos, nada de cuchillo, salamos ligeramente y aceitamos al gusto.
Congelamos durante dos horas.
Sacamos
del congelador, quitamos el envoltorio del papel film y cortamos en rodajas de
medio centímetro de anchas.
Colocamos
en una llanda de horno, una silicona, o como en este caso, papel sulfurizado y sobre élla las rodajas colocando encima un nuevo papel y una placa de aluminio, bandeja para que tenga peso.
Sacamos
y enfriamos, servimos como tapa salada.